Joan Mir, arrojo de campeón | Deportes



Cuando Joan Mir (Palma, 23 años) decidió que quería correr en moto se apuntó a la escuela que acababa de montar Chicho Lorenzo en Mallorca. Claro que entonces no tenía las cosas tan claras como ahora. Y a Chicho, que había cincelado con esmero y mano dura a todo un campeón como su hijo Jorge (cinco títulos mundiales), le pareció que se lo tomaba todo a broma. Alegre y resuelto, el nuevo rey de MotoGP, no se mordió la lengua este domingo: “A los nueve años no le puedes pedir a un niño que se lo tome todo en serio. En aquel momento ni yo sabía lo que quería ”, respondía el chico, recién proclamado campeón del mundo en el circuito Ricardo Tormo de Cheste.

Con el mismo arrojo con el que se toma las críticas afronta Mir las carreras. Por eso se ha terminado poniendo la corona en solo su segundo año en la categoría y en una temporada en la que ninguno de los favoritos dio la talla —ni Dovizioso, ni Viñales, ni Rossi, tampoco Quartararo, ganador en los dos primeros grandes premios-, especialmente desde que una lesión de larga duración borrara del mapa al dominador de la categoría, Marc Márquez, tras una caída en la primera carrera del curso.

Mir, que no ha sido el piloto más rápido en términos absolutos, que no se ha apuntado ni una polo, sí ha sido el más constante en carrera y el que menos ha fallado —cuenta un cero de Jerez, la primera carrera, y otro de Brno, la tercera—, especialmente desde que lograra subirse al podio en Austria. Unas semanas más tarde, tras una increíble remontada y un irreverente adelantamiento a Rossi en la última vuelta en Misano, comenzó a creerse capaz de ganar carreras cada fin de semana. Cierto, no lo logró hasta la semana pasada, también en Valencia, pero los siete podios acumulados en las últimas 10 citas hablan de su fortaleza mental y de lo bien que ha gestionado los grandes premios.

Destaca el de Palma por su personalidad y fortaleza mental, también por su dedicación – «Soy el que más trabaja», dice; “Tengo que obligarle a descansar”, tercia Alejandra, su pareja— y por lo rápido que aprende. Nunca estuvo en su plan pelear por el título tan pronto, pero ha sabido aprovechar la oportunidad. Al aprendizaje realizado el año pasado en su debut ha sumado la evolución de este año, en el que ha impuesto la constancia ante la explosividad. “Nos dimos cuenta el año pasado de que Mir tenía la habilidad de ir muy rápido a una vuelta, pero destrozaba los neumáticos en dos giros. Nos marcamos como objetivo trabajar en la gestión de los neumáticos y en la búsqueda de la regularidad, sin que perdiera la rapidez ”, explica Frankie Carchedi, su jefe técnico. “Ahora tenemos a los dos Mir, al que sabe cuidar las gomas para el final de carrera y al agresivo, al de las remontadas”, agrega.

La regularidad y la fiabilidad de la Suzuki, que además este año ha ganado un poco de velocidad punta, han hecho el resto. Eso y la inestabilidad de Yamaha, la moto que más victorias ha acumulado –tres de Morbidelli, ganador este domingo; tres de Quartararo, y una de Viñales—, la más irregular según el circuito o las condiciones de la pista, pues más allá de su problema de fiabilidad con los motores, acusa un terrible rendimiento cuando hay poco agarre.

El triunfo de Mir constata que ya hay una nueva generación dominante en MotoGP: retirados Lorenzo y Pedrosa, vencido Dovizioso, que prefiere un año sabático antes que seguir con Ducati, con el adiós de Crutchlow y la única continuidad de Rossi —41 años, ni una victoria desde 2017, un podio en 2020—, es la generación del confinado Marc Márquez la que manda en MotoGP: la media de edad de los cinco primeros es de 23 años y medio. La edad de Mir.

La temporada, extraña como nunca, ha alumbrado a nueve ganadores distintos —Mir fue el noveno—. Ganador en circunstancias especiales, tras 13 grandes premios —el 14º será esta semana en Portimão— celebrados en solo cinco meses y con cinco semanas libres de julio a diciembre.

Miedo al contagio

Un estrés físico —lo ha sido para Márquez y para Crutchlow, también para Rins, con lesiones que marcaron el año de los tres— y mental que ha llevado a los pilotos al límite. No hay mejor ejemplo que escuchar a Viñales – «este año ha sido una pesadilla», dijo— oa Quartararo. El miedo a contagiarse oa verso obligado a cumplir una cuarentena ha dificultado las últimas semanas de competición. El propio Mir se confesó atenazado por el pánico ante la covid. No volvía a casa, en Andorra, sin que su pareja, Alejandra, tuviera una PCR negativa. Un temor que se hizo insostenible incluso para el equipo Suzuki, cuyos miembros confesaban haber estado comiendo aislados para evitar sorpresas.

Pero la única sorpresa la dieron ellos, uno de los equipos más modestos, 20 años después de que Kenny Roberts Jr. lograra el último título para los de Hamamatsu en una temporada marcada por la lluvia. Aquel era el pero que se le ponía al californiano del mismo modo que hoy se inquiere a Mir por el hecho de ganar sin enfrentarse a Marc Márquez, vencedor de seis de los últimos siete campeonatos. Y del mismo modo que respondió a Chicho Lorenzo contesta Mir a los críticos: “Marc no está aquí y no porque lo hayan raptado. Estuvo aquí, en Jerez, arriesgó y tuvo una lesión que le costó la temporada ”, resolvió. En defensa de un título que, asegura, ha conseguido con tantos méritos como cualquier otro.



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Autor: Nadia Tronchoni

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Autor entrada: ironelis

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